BUCHÓN LAUDINO MURCIANO

BUCHÓN LAUDINO MURCIANO


Publicado el 16/10/2019 a las 19:31


ESTANDAR DEL BUCHON LAUDINO MURCIANO


I. DENOMINACION Y ORIGEN


DENOMINACION.- Tradicionalmente y hasta la actualidad el Buchón Laudino Murciano ha sido conocido y denominado entre los aficionados a la raza como “Buchón Valenciano o simplemente Valenciano”, si bien al conocerse con dicho nombre también a otras razas afines de buchonas carunculadas y con el fin de no generar confusiones ni controversias se ha decidido por los aficionados a la raza denominarlo como “Laudino Murciano”. 


ORIGEN.- El Laudino Murciano es una de las ramas en las que se dividió el antiguo Buchón Valenciano, cuyo tronco original se encuentra en la Comunidad Valenciana, al irse adaptando los ejemplares llegados desde estas tierras a finales del siglo XIX a los gustos de los criadores murcianos mediante su selección, y sin que mediara ningún tipo de cruce o mezcolanza con otras razas. Esta paloma se encuentra arraigada principalmente en las poblaciones del Noroeste de Murcia, Cehegín, Caravaca de la Cruz, Bullas, Mula, y Pliego, y en menor medida en otras poblaciones de la región como Molina de Segura, Murcia capital, Lorca y Cartagena. En sus orígenes están la paloma de la casta y las mensajeras magaña y de la estrella, y a su vez el Laudino Murciano ha estado en la génesis de otras razas de buchonas carunculadas como el laudino sevillano y el Granadino.


Ha sido mencionado en sus escritos por los autores Francisco Reina, Rafael Yuste, Jose Antonin Cuatrecasas, Carlos Loza y Hans-Joachim Schille entre otros.


II. EL PALOMO EN REPOSO


Aspecto General y Talla.- El Laudino Murciano es un palomo de cola y alas largas, de porte horizontal, con buche pegado al cuerpo. Aunque aparenta ser grande es muy ligero, siendo paloma de poca carne en relación a su tamaño.


Sus medidas son las que siguen:


Largo de ala desde el codo hasta la punta de los vuelos, entre De 25 a 27.

Largo del palomo desde la parte delantera de la quilla hasta el extremo de la cola, entre 24 a 27 cm.

Cola, desde su nacimiento en la albardilla hasta su extremo de 14,5 a 17 cm.

Ancho pecho de 9 y 10 cm.

El peso de los ejemplares de la raza se encuentra entre los 400 y 500 gramos, si bien el mismo puede variar 30 gramos arriba o abajo dependiendo de si la paloma ha comido o no.

 

Cabeza.- Corta, ancha, acarnerada en su parte anterior y aplanada en la superior, dando sensación de cuadrada, se la suele denominar como “cabeza amartillada”.

Vista desde arriba se ven marcados con claridad los ribetes oculares a ambos lados.


Pico.- Es mediano y sigue la línea acarnerada de la frente. En su extremo nunca será engatillado, ni romo, sino bien encajado y en punta denominado pico gorrión. Se valora más cuanto más claro, y se suele dar en coloraciones blanca, blanca con la punta tiznada, cuerno, hueso y negro.


Verrugas.- Los machos pueden presentar una única verruga central o bien tres verrugas, soliendo ser la central de mayor tamaño. Con el tiempo algunos ejemplares presentan una tirilla desplumada bajo el pico que en ocasiones aparece llena de verruguitas. Las hembras presentan un desarrollo de verrugas menor y rara vez suelen poseer las tres, siendo lo más habitual que desarrollen la central, quedando las laterales inexistentes o ligeramente marcadas.


Carúnculas.- Blancas, triangulares y separadas por una línea central. Nacen en el pico con suavidad sin abultamientos en el inicio y aumentan progresivamente hasta rizarse y abrirse hacia arriba en su parte superior. Su rugosidad se incrementa con la edad. En los buenos ejemplares se junta la comisura del pico y el borde las carúnculas, con el reborde exterior del ribete.

Ojo.- Debe presentar un aspecto brillante y vivo, limpio. Sus dos principales círculos de correlación son el primero rojo y el segundo amarillento anaranjado. 


Ribete.- Está compuesto por dos círculos concéntricos que conforman el denominado doble ribete, que es una de las características definitorias de la raza. Este doble ribete debe ser completo, terso, firme, fuerte y abierto hacia afuera. El círculo externo es más desarrollado que el interior y presenta un ligero engrosamiento en su parte superior/anterior. El círculo interno suele ser carnoso y algo ondulado. En las hembras y al igual que ocurre con las verrugas, el ribete suele ser menos pronunciado. Tarda en desarrollarse completamente entre tres y cinco años según los ejemplares y su sexo.

El ribete debe ser de color claro, blanco, blanco amarillento o color cera, presentando en ocasiones reflejos o puntos rosáceos en su reborde superior en ejemplares que están expuestos habitualmente a la luz del sol.


Cuello.- Mediano y recio, si bien da la apariencia de ser corto en relación al palomo por ser esta raza de porte horizontal y cuerpo largo. Al excitarse por el celo lo estiran y levantan adquiriendo una posición más vertical. 


Buche.- Mediano, algo rajado en su parte superior o sin rajar (según la posición del palomo) y sujeto al pecho. Lo infla algo al cortejar a la hembra o mostrar signos de celo y  lo descuelga únicamente  al arrullar y sin exagerar. 


Pecho.- No resulta muy ancho en relación a la longitud de los ejemplares de la raza. 


Alas.- Presentan vuelos largos y fuertes, llegando hasta la punta de la cola. A veces cuando están encelados y cortejando a la hembra las pueden apersianar ligeramente pero si colocarlas completamente cachas. 

Espalda.- Larga, ancha y redondeada.

Albardilla.- Ancha, sin abultar, siguiendo la línea de la espalda.

Cola.- Larga con doce plumas anchas y fuertes. 

Patas.- Son de mediana alzada, Recias y rojas. A veces presentan plumas sueltas e incluso una fina tirilla de plumas. Las uñas son medianamente largas y su coloración depende de la pluma, concordando con la del pico.

Pluma y sus coloraciones.- El color por excelencia de la raza es el negro en todas su variedades sin bien la más apreciada es el negro azabache o brillante. Además del negro también son comunes las plumas rojas y ahumadas con sus dos variantes, la duan (buche y tonos del cuerpo verdosos), y la acerada (buche y tonos del cuerpo cobrizos). Menos comunes son las plumas pelirrata, tabaco, pincelada, zandalina y blanca. Todas sus tonalidades pueden presentar plumas blancas en sus diversas combinaciones como figuras o moteados, curros, trepados, aliblancos y cabecillas, valorándose positivamente la simetría de las manchas. 


PENALIZACIONES.- Se consideran defectos en los ejemplares de la raza los que seguidamente se enumeran:

Otros colores diferentes a los descritos.

Pico muy grueso y romo en la punta, pico aguileño o de garfio.

Carúnculas nasales muy abultadas desde su inicio.

Presentar “cuernos” en el comienzo de las carúnculas 

Ojos llorosos.

Ribete muy asimétrico o descolgado.

Ribete rojo

Quilla torcida

Exceso de peso

Exceso de buche

Porte levantado


III. EL PALOMO EN VUELO


Conjunto en vuelo.- En vuelo el palomo presenta una figura larga y horizontal, con poco cuello, buche de media naranja y cola poco abierta plana o algo punteada hacia arriba al entrar o salir del palomar. El aleteo suele ser pausado, y “bien remado” en algunos ejemplares. Da fuertes palmadas al alzar el vuelo. Gustan de remontarse mucho momento en el que se quedan más enjutos.


Cuello.- Corto, presentando una ligera hendidura entre cabeza e inicio de la espalda, por lo que se dice que es “perchino”.


Buche.- De media naranja, lo marca más cuando lleva alguna pieza y lo recoge cuando coge altura.


Cuerpo.- Largo y en línea con la cola.


Alas.- De gran envergadura, las mueve acompasadamente, al volver a casa algunos ejemplares planean levantándolas.


Cola.- Larga, la lleva plana y semiabierta en vuelo, punteándola levemente hacia arriba al salir o entrar al palomar. Cuando el palomo coge altura la cierra.


IV. EL PALOMO TRABAJANDO


Temperamento.- Suelen tener un carácter muy serio cuando están encerrados en departamentos, jaulas o palomares que no son los suyos habituales, quedándose encogidos y tristones. Sin embargo cuando están en su palomar y en libertad se muestran con mucho brío, pavoneándose constantemente delante de los ejemplares del sexo contrario, y marcando su territorio respecto de otros machos, parecen incluso más grandes de lo que son.

Son palomas de arrullo o “zureo”, como se le llama en Murcia, bajo, si bien cuando el macho conquista a la hembra también utiliza el arrullo alto con voz profunda, acariciándola con su pecho y cuello a la vez, adoptando una actitud muy melosa.

El trabajo de esta raza es inconfundible y se caracteriza por el acarreo y apeo del ejemplar del sexo contrario conquistado. Para ello realizar constantes saques y vuelos cortos cuando la pieza la tiene cerca de su palomar hasta que consigue atraerla y encerrarla. También presenta una excelente memoria y puede desplazarse buenos trechos parando en los puntos más altos hasta encontrar la paloma que dejó el día anterior, por ello se dice entre los aficionados que es el palomo con “más cabeza”.

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